Me gustan los bichos... pero no en mi balcón

Me gustan los bichos... pero no en mi balcón

Nos fascina pasear por el campo, fotografiar flores silvestres, ver documentales sobre animales y llenar nuestras redes sociales de imágenes de jardines llenos de vida. 

"Me encanta la naturaleza." Es una frase que todos hemos dicho alguna vez.

Hasta que una araña aparece en la barandilla del balcón.

O una especie de abeja se acerca a las flores de la terraza.

O descubrimos unos pulgones en el rosal.

Entonces, de repente, la naturaleza deja de parecernos tan maravillosa y nuestra primera reacción suele ser la misma: "¿Dónde está el insecticida?"

La contradicción es casi universal. Queremos jardines llenos de vida... siempre que esa vida no tenga seis patas.

Sin embargo, la realidad es que un jardín sin insectos no es un jardín sano.

Y quizá ha llegado el momento de cambiar nuestra forma de mirar a esos pequeños vecinos de seis patas.

No todos los insectos son plagas

Existe una idea muy extendida: si vemos un insecto en una planta, significa que tenemos un problema.

Pero eso simplemente no es cierto.

De hecho, la inmensa mayoría de los insectos que podemos encontrar en un jardín, un huerto o un balcón no son plagas. Muchos son completamente inofensivos y otros resultan esenciales para mantener el equilibrio natural.

Las abejas y los abejorros polinizan nuestras flores y buena parte de los alimentos que consumimos.

Los sírfidos —esas pequeñas moscas que a menudo confundimos con avispas— son excelentes polinizadores cuando son adultos y auténticos depredadores de pulgones durante su fase larvaria.

Las crisopas son consideradas uno de los mejores aliados del control biológico gracias al voraz apetito de sus larvas.

Las mariquitas, tanto adultas como larvas, pueden consumir cientos de pulgones a lo largo de su vida.

Y muchas aves insectívoras ayudan diariamente a controlar poblaciones de insectos que, sin depredadores, podrían multiplicarse con facilidad.

La naturaleza lleva millones de años resolviendo estos problemas, mucho antes de que inventáramos los insecticidas.

El huerto perfecto no existe

Todos soñamos con un huerto donde las tomateras sean impecables, las hojas estén perfectas y no exista ni un solo pulgón.

Pero ese huerto solo existe en los catálogos.

En la naturaleza, un huerto sano siempre tiene vida.

Puede haber algún pulgón en una planta, una oruga mordisqueando una hoja o una araña tejiendo discretamente su tela entre dos ramas.

Y eso no significa que algo vaya mal.

Al contrario.

Significa que el ecosistema está funcionando.

Porque donde aparecen algunos pulgones, tarde o temprano suelen llegar las mariquitas.

Donde hay flores, llegan los polinizadores.

Donde hay insectos, aparecen aves que se alimentan de ellos.

Todo forma parte de una red extraordinariamente compleja que mantiene el equilibrio del jardín.

Un huerto sano es un huerto equilibrado

Cuando hablamos de un huerto ecológico o de un jardín saludable, no hablamos de un espacio donde no exista ningún insecto.

Hablamos de un lugar donde existe un equilibrio entre las plantas, los insectos y el resto de organismos que forman parte del ecosistema.

Ese equilibrio es el verdadero secreto.

La fauna auxiliar desempeña un papel fundamental porque mantiene bajo control muchas especies que, en determinadas circunstancias, podrían convertirse en plagas.

Las mariquitas ayudan a controlar los pulgones.

Las crisopas se alimentan de pulgones, mosca blanca, cochinillas y otros pequeños insectos.

Los sírfidos combinan una extraordinaria capacidad de polinización con un eficaz control biológico.

Las abejas y los abejorros permiten que numerosos cultivos produzcan frutos.

Las aves insectívoras completan este ejército natural eliminando miles de insectos cada temporada.

Cuando todos ellos están presentes, el jardín necesita muchas menos intervenciones humanas.

El error de querer eliminar todos los insectos

Cuando descubrimos los primeros pulgones, muchas veces actuamos impulsivamente.

Pulverizamos un insecticida y pensamos que el problema está resuelto.

Pero la naturaleza no funciona así.

La mayoría de los tratamientos de amplio espectro no distinguen entre insectos perjudiciales y beneficiosos.

El resultado es que desaparecen tanto los pulgones como las mariquitas.

También las crisopas.

Y los sírfidos.

En otras palabras, eliminamos precisamente a quienes podían ayudarnos.

Poco tiempo después, los pulgones vuelven a aparecer.

Pero esta vez ya no quedan suficientes depredadores naturales para mantenerlos bajo control.

Es entonces cuando comienza el círculo vicioso de tratamientos cada vez más frecuentes.

Por eso el control biológico no consiste en eliminar todos los insectos, sino en favorecer que los insectos beneficiosos puedan hacer su trabajo.

Cuidar la biodiversidad que tenemos en casa

Cuando hablamos de biodiversidad solemos imaginar parques naturales, bosques centenarios o reservas protegidas.

Existe una idea que rara vez nos planteamos.

La biodiversidad empieza mucho más cerca.

Empieza en una maceta con lavanda.

En un balcón lleno de flores.

En un pequeño huerto urbano.

En una jardinera donde una abeja encuentra alimento.

En un rincón donde una mariquita decide poner sus huevos.

Miles de pequeños jardines particulares forman, juntos, un enorme refugio para innumerables especies.

Cada balcón puede convertirse en un pequeño oasis para los polinizadores.

Cada terraza puede ayudar a mantener poblaciones de insectos beneficiosos.

Cada persona puede contribuir a mantener la biodiversidad, porque también depende de lo que hacemos en casa.

Cambiemos la pregunta

Quizá el verdadero objetivo no sea preguntarnos:

"¿Cómo elimino todos los insectos de mi jardín?"

Sino algo mucho más interesante:

"¿Qué insectos quiero atraer?"

Porque un jardín lleno de mariquitas, crisopas, sírfidos, abejas y mariposas será casi siempre un jardín más sano, más resistente, más sostenible... y con muchas más historias que contar.

Si quieres saber qué insecto beneficioso es el más adecuado para el control de tu plaga, consulta nuestra sección el 'El Rincón Verde' o escríbenos a: hola@elmercadodehoneytina.com
Estaremos encantados de asesorarte y recomendarte la mejor opción para tu caso.